Y sólo el hecho
de tu mano tocándome el pecho,
de tu aliento que puja el viento,
de tu voz rozándome el corazón,
de tu saliva recorriéndome las anginas.
Tus caricias dibujan flores en mi piel,
tus abrazos me convierten en miel,
tus pestañas son pinceles dentro de mi alma
que dibujan secretos, sueños y lienzos,
que acarician cada rincón de mi cuerpo.
Haciéndome brotar semillas de cerezos,
que pronto se convertirán en ramas
para quedarnos prietos
cuerpo contra cuerpo.